Estilo de vida February 25 13 minutes

Comunicación verbal: definición, tipos y buenas prácticas

La comunicación verbal, escrita y oral está en el centro de casi todo: explicar una idea, coordinar un proyecto, resolver un problema o simplemente entendernos con alguien más.

Sin embargo, no siempre nos comunicamos con la misma claridad. Muchas veces el mensaje se interpreta distinto a lo que queríamos decir, ya sea por el tono, el canal o el contexto.

Entender cómo funciona la comunicación verbal permite mejorar conversaciones cotidianas y profesionales. No se trata solo de hablar bien, sino de elegir las palabras adecuadas, adaptar el mensaje según la situación y asegurarse de que la otra persona realmente comprendió lo que se dijo.

En este contexto, resulta clave reconocer las diferencias entre comunicación verbal y no verbal, así como identificar los tipos de comunicación verbal que utilizamos en el trabajo, en el aprendizaje y en la vida diaria. A partir de ahí, es más fácil aplicar buenas prácticas que hagan los mensajes más claros, coherentes y efectivos.

¿Qué es realmente la comunicación verbal?

La comunicación verbal ocurre cada vez que usamos palabras para expresar una idea, resolver algo o compartir lo que pensamos. Puede ser en voz alta, en una conversación cara a cara, o por escrito, en un mensaje o correo.

No se trata solo de hablar o escribir, sino de cómo se construye el mensaje. La elección de palabras, el tono, el contexto y la intención influyen directamente en cómo se interpreta.

Por eso, una misma frase puede generar claridad, confusión o incluso conflicto dependiendo de cómo y dónde se diga.

Comprender qué es la comunicación verbal también implica reconocer su relación con otros elementos del proceso comunicativo, como el lenguaje no verbal, el canal utilizado y la persona que recibe el mensaje.

Esa interacción es la que determina si la comunicación funciona o se distorsiona.

Elementos claves de cualquier conversación

Cuando una conversación funciona bien, no es casualidad. Siempre hay varios elementos que influyen en cómo se entiende el mensaje, incluso cuando no lo notamos.

  • Emisor y receptor: quién habla y quién escucha. No es lo mismo explicarle a un colega que a un cliente o un amigo. La relación cambia el tono y el nivel de detalle.

  • Mensaje: a veces el problema no es cómo hablamos, sino que ni siquiera tenemos claro lo que queremos decir antes de empezar.

  • Código: el lenguaje que usamos cambia dependiendo del receptor. Un mismo tema se explica distinto según la persona porque no es lo mismo hablar con alguien técnico que con alguien que no lo es.

  • Canal: es por dónde viaja o se transmite el mensaje. Un audio, una llamada o un chat, generan efectos distintos. Hay cosas que se resuelven en dos frases y otras que necesitan conversación.

  • Contexto: aquí está la clave de muchas confusiones, la situación, el momento y la relación entre las personas. Cambian por completo la interpretación de lo que se dice. Un comentario puede sonar útil en privado y ofensivo en público.

Comunicación verbal y no verbal: ¿en qué se diferencian?

La comunicación verbal y la no verbal no funcionan por separado. En cualquier conversación cara a cara aparecen juntas y se influyen entre sí. Lo que decimos con palabras se complementa, o se contradice, con gestos, tono y postura.

Por eso, no basta con entender lo que se dice. También importa cómo se dice y en qué situación ocurre. El contexto, la relación entre las personas y el canal cambian por completo la interpretación del mensaje.

A partir de ahí, se pueden identificar diferencias claras entre ambos tipos de comunicación:

  • Medio de transmisión: la comunicación verbal usa palabras, ya sea habladas o escritas. La no verbal se apoya en gestos, postura, miradas, distancia física y tono de voz.

  • Nivel de control: la comunicación verbal suele ser más consciente y estructurada. Pensamos lo que vamos a decir. En cambio, la no verbal muchas veces es automática y refleja emociones reales, incluso cuando intentamos ocultarlas.

  • Precisión del mensaje: La verbal permite explicar ideas complejas con claridad, mientras que la no verbal es más ambigua y depende mucho de la interpretación del receptor.

  • Coherencia entre ambas: cuando la comunicación verbal y no verbal coinciden, el mensaje se refuerza. Pero cuando se contradicen, suele pesar más la no verbal.

Por ejemplo: puedes decir “estoy de acuerdo”, pero si lo haces con tono seco o evitando la mirada, el mensaje cambia por completo.

¿Cuáles son los tipos de comunicación verbal?

La comunicación se da de diferentes formas. Varía según el canal, el momento y el contexto de comunicación verbal. Sin embargo, hay dos tipos principales: 

Oral

Es cuando usamos la voz para comunicarnos. Pasa en conversaciones cara a cara, llamadas, reuniones, clases o videollamadas.

Es rápida, directa y permite aclarar cosas al momento, así como ajustar lo que decimos según la reacción del otro. Aquí influyen el tono, la intención y el registro verbal que usamos. 

Este tipo de comunicación es clave para coordinar, resolver problemas y trabajar mejor en equipo. Bien usada, favorece una comunicación verbal eficaz.

Escrita

Se da cuando transmitimos ideas por medio de textos como en correos, mensajes, informes, trabajos académicos o cartas. Ya que no tiene gestos ni tono, es fundamental escribir claro. 

Los dos tipos de comunicación verbal (escrita y oral) se complementan. Saber cuándo usar cada una es parte de las buenas prácticas de comunicación verbal.

¿Cuáles son las características de la comunicación verbal eficaz?

Una comunicación verbal eficaz ocurre cuando el mensaje se entiende tal como se quiso decir. 

Estas son sus características: 

Claridad y precisión

Ser claro es decir una idea con palabras simples, que cualquiera entienda. Ser preciso es no dejar espacio a dudas.

  • Claro: “Entrega el informe hoy antes de las 5 pm.”

  • Poco claro: “Sería bueno revisar el informe pronto.”

Si el mensaje es claro, no hace falta repetirlo. 

Usar el registro adecuado dosegún el contexto

El contexto de comunicación verbal define cómo hablamos porque no usamos el mismo tono con amigos que con colegas en el trabajo.

En la comunicación verbal profesional, el registro suele ser más directo y respetuoso. En lo personal, puede ser más relajado. Ajustar el registro evita roces y malentendidos.

Elegir el canal y código correcto

Además de tener claro el mensaje, también importa cómo se expresa y por dónde se transmite. El canal y el código, es decir, el lenguaje, el tono y el nivel de formalidad, influyen directamente en cómo se interpreta la información.

Elegir mal puede generar confusión, fricción o falta de seguimiento, incluso cuando el mensaje es claro.

Algunas situaciones comunes ayudan a entenderlo:

  • Instrucciones o información que debe recordarse: es mejor usar un canal escrito (correo, documento, chat estructurado). Permite revisar, dejar registro y evitar malentendidos.

  • Temas urgentes o que requieren respuesta inmediata: funcionan mejor en conversación directa o llamada. Reducen tiempos y permiten aclarar dudas en el momento.

  • Asuntos sensibles o con carga emocional: es preferible tratarlos en persona o por videollamada. El tono, la expresión y la reacción del otro ayudan a evitar interpretaciones erróneas.

  • Explicaciones técnicas o complejas: necesitan un lenguaje adaptado al nivel del interlocutor. No es lo mismo hablar con especialistas que con alguien sin formación técnica.

  • Seguimiento de acuerdos o decisiones: deben quedar documentados. Un mensaje escrito permite confirmar lo conversado y mantener trazabilidad.

Cuando el canal y el código no coinciden con el tipo de mensaje, la comunicación pierde efectividad: se diluye, se malinterpreta o simplemente se ignora.

Cuando el canal no encaja con el mensaje, la comunicación falla.

Lo que puede afectar el mensaje

Incluso una buena comunicación puede fallar por factores como:

  • Ruido o distracciones.

  • Diferencias culturales o de lenguaje.

  • Emociones, cansancio o falta de atención.

Cuándo se comunica bien y cuándo no: ejemplos

Situación

Buen uso

Mal uso

Correo de trabajo

Asunto claro, una idea principal, instrucciones directas y fecha definida.

Ejemplo: 

“Asunto: Entrega de informe de ventas - viernes 15

¿Puedes revisarlo y enviarme comentarios antes del jueves a las 12:00? Gracias.”

Asunto genérico, mensaje largo, varios temas mezclados y sin una petición concreta.

Ejemplo: 

“Asunto: Hola

Te mando el informe para que lo revises cuando puedas. Avísame.”

Chat

Texto breve, directo y con contexto: qué se necesita y para cuándo.

Ejemplo: 

“¿Puedes confirmar si el cliente aprobó la propuesta hoy? Necesitamos cerrar antes de las 16:00.”

Mensaje ambiguo: 

Ejemplo:

“¿Y lo del cliente? Lo vemos luego.”

Presentación oral

Introducción breve, desarrollo ordenado y cierre con idea principal.

Ejemplo:

“Hoy hablaremos de tres puntos: resultados del trimestre, aprendizajes clave y próximos pasos. Empezamos por los resultados.”

Improvisar, usar muletillas y saltar de un tema a otro sin conexión.

Ejemplo:

“Bueno… yo quería comentar varias cosas… no sé por dónde empezar… lo de ventas, lo del equipo… en fin.”

Ventajas y desafíos según el tipo de comunicación verbal

Ventajas 

Oral

Escrita

Permite intercambiar información en el momento.

Permite pensar antes de responder y estructurar mejor el mensaje.

Facilita la interacción inmediata y la aclaración de dudas.

Deja registro del mensaje y puede revisarse después.

El tono y la expresión ayudan a transmitir intención y emociones.

Reduce la improvisación y favorece la precisión.

Permite ajustar el mensaje según la reacción del interlocutor.

Sirve como referencia para acuerdos, instrucciones o procesos.

Desafíos 

Oral

Escrita

Puede generar confusiones si se habla rápido o sin ordenar ideas.

Puede interpretarse de forma distinta al no tener tono ni gestos.

No siempre queda registro de lo dicho.

La retroalimentación no es inmediata.

Depende del estado emocional y del contexto del momento.

Exige mayor cuidado en la redacción para evitar ambigüedades.

El ruido, las interrupciones o la mala conexión afectan la claridad.

Un mensaje mal escrito puede permanecer y repetirse sin posibilidad de corregirlo en el momento.

¿Qué hacer para que tus mensajes se entiendan?

  • Pregúntate, ¿con quién hablas? ¿Es un amigo, tu jefe, un cliente? Dependiendo de quién sea, las palabras y el tono cambian. 

  • Comprueba si se entendió lo que dijiste. A veces basta con un “¿me explico?” o un “¿cómo lo ves?” para saber si, en efecto, el mensaje fue recibido.

  • Elige bien por dónde decirlo. Hay cosas que se resuelven en dos mensajes y otras que necesitan una llamada rápida. No todo va por chat… pero tampoco todo amerita reunión.

La comunicación verbal cambia según el contexto

El contexto de comunicación verbal cambia el tono que usas, las palabras, incluso la forma en que empezamos una conversación.

En el trabajo

En la comunicación verbal profesional la gente filtra más. En una reunión, en un correo o en una presentación, casi nadie habla “como en la sala de su casa”. Se busca claridad y también orden.

En el trabajo también cuenta la comunicación verbal digital. Entre videollamadas, audios y chats, hay más espacios para hablar… pero también más posibilidades de que algo se entienda a medias. Un comentario queda en un chat, una decisión se menciona en una reunión y luego nadie recuerda dónde se dijo.

Por eso ayuda tener todo organizado. Cuando se usan herramientas como Gem Space, donde mensajes, reuniones y acuerdos quedan en un mismo lugar, es más fácil seguir el hilo de lo que se dijo y evitar malentendidos. No cambia la forma de hablar, pero sí facilita que lo que se dijo no se diluya.

En espacios de aprendizaje

Cuando alguien explica algo, lo único que importa es que se entienda. Y cuando toca escribir (tareas, correos, apuntes), pasa lo mismo. Si se entiende a la primera, nadie tiene que adivinar. Eso sostiene una comunicación verbal efectiva.

En lo personal

Con amigos o familia, bajamos la guardia con el tono. Lo que decimos es más espontáneo. Pero en redes muchas veces la gente escribe como si pensara en voz alta. Es algo que funciona… hasta que el mensaje se malinterpreta y termina en “yo no quise decir eso”.

Los matices culturales 

Aunque compartimos idioma con muchos países, no siempre hablamos igual. El “tú”, el “vos”, el “usted”, los modismos… todo cambia según el país y la persona. Ajustarse a eso es importante para que las conversaciones fluyan mejor.

¿Cuáles son las diferencias entre comunicación verbal y no verbal?

Considera esto: lo verbal dice el contenido, pero lo no verbal muchas veces revela la intención.

Aspecto

Verbal

No verbal

Canal

Palabras habladas o escritas.

Gestos, postura, expresión facial, mirada, tono.

Precisión

Explica ideas de forma directa.

Se presta a interpretaciones, según contexto y cultura.

Duración

Lo escrito queda. Lo oral sucede y se va.

Suele ser momentáneo y depende de la situación.

Control

Sueles elegir palabras a conciencia.

Puede salir sin darte cuenta.

Alcance

Depende del idioma compartido.

Muchas señales se entienden incluso sin palabras.

¿Cómo mejorar tu comunicación verbal?

Mejorar cómo te comunicas no es tan complicado. Estas buenas prácticas de comunicación verbal te ayudan:

  • Ordénate un segundo antes de hablar o escribir. ¿Qué quieres lograr? ¿Pedir algo? ¿Acordar? ¿Cerrar un tema?

  • Habla normal. Si lo puedes decir simple, mejor.

  • Escucha de verdad. No esperes tu turno para “ganar” la conversación. Y cuando hable otra persona, deja que termine.

  • Ve al grano. Abre con la idea principal y luego agrega contexto.

  • Evita errores comunes, como repetir lo mismo, usar palabras que no encajan con la otra persona o hablar sin pensar en la situación.

Además, la tecnología también puede ayudar. Herramientas como Gem Space juntan mensajes, audios y reuniones en un solo lugar y ayudan a entender mejor lo que se dice, sobre todo cuando hay equipos remotos o conversaciones largas.

Bien usadas, hacen que comunicarse sea más fácil y menos caótico.

¿Cómo está cambiando la comunicación verbal en digital?

Si lo piensas un momento, hoy hablamos todo el tiempo. Mensajes, audios, videollamadas, reuniones por pantalla… estamos conectados a cada rato. Eso ayuda, pero también hace que a veces respondamos rápido y pensemos poco lo que decimos.

Decir mucho en poco espacio

Vivimos en la era del “ok”, del emoji 👍 y del mensaje corto. Pero el reto de esto es no sonar frío y no generar malentendidos por ahorrar palabras. A veces basta con un “Dale, lo reviso hoy y te digo” en lugar de un “ok” seco que suena a “me molestas”.

El tono importa más de lo que crees

En texto no se ve tu cara ni se escucha tu voz, solo quedan las palabras. Por eso algo puede sonar más duro de lo que querías. Si quieres evitar malentendidos, relee antes de enviar. Si tuvieras que decirlo en voz alta, ¿lo dirías igual?

Cuando todo suena al mismo tiempo

Tres chats abiertos, correos entrando, notificaciones… Llega un punto en que respondes en automático. Luego relees y piensas: “¿Por qué contesté así?”. Aquí ayuda poner horarios para responder o dejar para después lo que no es urgente.

Conclusión

Una comunicación verbal eficaz es la que nos permite entendernos más rápido, evitar fricciones y trabajar con menos ruido, algo que en digital se vuelve clave.

Hoy, gran parte de lo que decimos pasa por pantallas: mensajes, audios, reuniones en línea. Por eso, contar con espacios que ordenen esas conversaciones son de mucha ayuda.

Eso sí, ten en cuenta que ninguna plataforma resuelve lo esencial por sí sola. Pensar antes de responder, ser claro y escuchar de verdad sigue siendo clave.

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